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Especial ///
 
 
Batalla del Malabrigo

INFORMACIÓN BÁSICA

Fecha: 12 de agosto de 1845

Lugar: margen norte del arroyo Malabrigo

Ejércitos enfrentados: Unitarios, comandados por Juan Pablo López, contra Federales, dirigidos por Pascual Echagüe

Causas: Defensa del proyecto federal frente al intento segregacionista unitario aliado a potencias extranjeras (Brasil, Inglaterra)


Cañón ubicado en la Plaza de Romang,
 hallado en el campo de batalla.

CONTEXTO HISTÓRICO

La batalla del Malabrigo fue un enfrentamiento entre ejércitos federales y unitarios, en el marco de las guerras civiles que desgarraron al país en el siglo XIX, y específicamente tuvo lugar durante las llamadas ?campañas correntinas contra Rosas? llevadas a cabo por ejércitos unitarios entre 1839 y 1847.

Las provincias del Litoral protestaban porque Rosas controlaba ? y durante largos períodos impedía ? las comunicaciones navales de las provincias del Litoral (Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe) con el resto del mundo, lo que provocó la intervención de la Armada británica y la Armada francesa, que procuraban la libre navegación de los ríos para asegurar sus mercados. Como esto coincidía con lo de las provincias rebeldes le sirvieron de aliados.

El gobernador de Santa Fe, Juan Pablo López, hermano de Estanislao López, originalmente aliado de Rosas, fue acercándose a enemigos de éste, como Paz y Pedro Ferré, gobernador de Corrientes. Echague, enviado de Rosas, se dirigió a Santa Fe a combatirlo. A principios de agosto de 1845 avanzó hacia la capital santafesina. López no estaba preparado, y abandonó precipitadamente la ciudad huyendo hacia Corrientes por la costa santafesina, siendo perseguido por el ejército federal de Echagüe.

LA BATALLA

El 12 de agosto de 1845 se produjo el choque decisivo entre las tropas unitarias conducidas por Juan Pablo López y las fuerzas federales que las perseguían al mando del general Echagüe. En este punto, para la reconstrucción del combate y su resolución, debemos remitirnos fundamentalmente a dos fuentes: el relato del General José María Paz, basado seguramente en los reportes de sus subordinados, luego del desastre militar; y la descripción del Capitán Prudencio Arnold, jefe de un escuadrón federal y protagonista directo de la batalla, testimonio que ha sido recuperado sucesivamente por los historiadores Antonio Díaz y Manuel Cervera.

La vanguardia del ejército de Echagüe alcanzó a los fugitivos en el arroyo Malabrigo, al amanecer del 12 de agosto. Las tropas federales comandadas por los jefes de caballería Girado, del Ballé y Taborda, los capitanes de infantería Robledo y Rodríguez, y el alférez Carreras, vadearon el arroyo sin que los hombres de López lo impidan. Según refiere Cervera, Juan Pablo López, que continuaba la huida a la cabeza de su ejército,

?no daba órdenes ni cedía el mando a nadie. Su retaguardia fue atacada en medio de una confusión enorme; el Coronel Bernardino López hizo frente con sus tropas, formando en batalla, mientras Juan Pablo López se guarecía en una isleta.?[i]

Llegado el momento en que los federales alcanzaron la retaguardia de la columna unitaria, le dejaron a ésta dos opciones: combatir o dejarse lancear por la espalda. Según Paz,

" fue el primero de estos extremos el que muy dignamente eligió Coronel López, y dando media vuelta, formó apresuradamente su línea. Seguramente que no obró con inteligencia en la disposición del combate, pues se quedó sin reserva, y cometió otros defectos no menos importantes; pero de todos modos, abandonado cobardemente por el general, cargando con una responsabilidad que no le incumbía, y resolviéndose a tomar el partido más digno de los dos únicos que le quedaban, él obró bien y militarmente.?[ii]

De acuerdo a la reconstrucción del Capitán Arnold, las fuerzas unitarias comenzaron el combate al trueno del cañón, desplegando guerrillas que cubrieron el frente de su ejército, mientras la izquierda y el centro avanzaban al trote. A continuación, dice Cervera, se produce

"un entrevero terrible, en el que llegaron a chocarse las cabezas de los caballos de ambos ejércitos, ensartándose algunos de los federales en las lanzas enemigas. Una vuelta de cara, y otro nuevo entrevero al arma blanca, que el Coronel Arnold dice, que el más cruzado de los que había visto efectuarse, mientras la infantería atacaba a la bayoneta."[iii]

El resultado del combate no fue dudoso, según el General Paz:

"nuestra caballería cargó a la enemiga, la contuvo por algún tiempo, y aún me aseguraron, que en algunos puntos la hizo retroceder; algunos escuadrones, según la maniobra favorita de los federales, se presentaron sobre los flancos; nuestra tropa, cuyos caballos eran pésimos, se desordenó y huyó; la derrota fue completa."[iv]

Derrotados totalmente, los unitarios huyeron por el monte, perseguidos por los vencedores, abandonando sus cañones, armas y cosas de valor que Juan Pablo López había sacado de la ciudad de Santa Fe en la retirada. Quedaban en el campo de batalla, además, 600 muertos ?entre los que se cuentan 25 jefes- y más de 300 prisioneros.

Las fuerzas de Echagüe persiguieron al enemigo y volvieron a derrotarlo seis días después, infringiéndole otra vez gran cantidad de bajas. Juan Pablo López pasó a Corrientes. Su conducta fue fuertemente censurada por el General Paz: ?el General López manifestó en ella, y durante toda la retirada, una cobardía y una ineptitud sin ejemplo.?[v] Una vez en el campamento de Villanueva, Corrientes, López debió comparecer ante un Consejo de Guerra, bajo los cargos de cobardía, falsedad y malversación, pidiéndosele la pena de muerte. Los demás jefes fueron absueltos, al tiempo que a López se lo destituyó de todos sus empleos y cargos militares, embargándole el oro que había traído ocultamente de Santa Fe.

CONSECUENCIAS

La magnitud de la batalla -600 muertos y la pérdida de caballería y artillería- significó un golpe muy duro a las fuerzas unitarias que desde Corrientes, con el apoyo de las potencias extranjeras (Francia e Inglaterra) conspiraban contra Rosas y sus aliados provinciales, entre ellos el gobierno de Pascual Echagüe. Esto permitió a Echagüe, una vez resuelto el frente norte, concentrar sus fuerzas en el sur y defender la soberanía nacional frenando el avance de las potencias extranjeras en el famoso combate de la Vuelta de Obligado, el 20 de noviembre de 1845, es decir, unos meses más tarde.


Autores: Profesores Alfredo Lovato y Pablo Alvira
alfredolovato@gmail.com
pabloalvira@yahoo.com.ar

 

© Romangdigital.com.ar - Diseño: Edgardo Eichenberger - Colaboración: Lisando Trevisani
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